sábado 1 de mayo de 2010

Nostalgia del Presente

La nostalgia me provoca muchas cosas, pero sobre todo tiene una conexión inmediata con los momentos en que las letras se me deslizan espontáneas y crean figuras inteligibles cuando caen abruptamente sobre cualquier pedazo de papel que atina a recibirlas, caen esparcidas como una mancha de café, o como las hojas desordenadas de un árbol que ha sido sacudido por un fuerte viento. Yo juego a verles forma, a inventarles un rostro, como aquel juego infantil de ver a un lagarto abriendo las fauces en una nube, o de sorprenderse ante la expresión mítica del rostro que se dibuja en las grietas de algunas piedras. Pero en el fondo es sólo nube, y es piedra, y es mancha y son letras y son hojas, cada una por su lado sin buscarse rostro y sin siquiera pretender tenerlo, es la nostalgia, aventurera, la que hace conexiones entre unas y las otras, la que crea puentes colgantes con pequeños y añejos trozos de madera entre los puntos imaginarios de las letras y les inventa formas. A mí, sin embargo, la nostalgia últimamente no me acompaña vestida de pasado, justamente ahora me visita sonriente, contemporánea, tan actual, tan llena de vida que parece a penas haber nacido, es ese tipo extraño de nostalgia que no sabría siquiera como interpretarla si no hubiera hablado de ella un Borges, si no hubieran tus ojos inventando felicidad, y que me sería maravillosamente inútil y acaso absurda si el bicho hubiera ya dejado de andar.

jueves 18 de febrero de 2010

Reseña de la novela "El Bolígrafo De Gel Verde" de Eloy Moreno


El bolígrafo de gel verde del escritor español Eloy Moreno, es una novela de carne y hueso en la que a través de sus páginas nos encontramos con personajes de los que abundan en el mundo, que viven en medio de la rutina, el trabajo, el tedio, y la monotonía. Personajes que, teniéndolo todo, no tienen nada.
Una novela que me hizo pensar en Martin Heidegger, el filósofo más importante del siglo XX, quién clasificó la existencia humana en dos categorías: la existencia auténtica y la existencia inauténtica.
Para no entrar en explicaciones filosóficas complejas, diremos que el protagonista de dicha novela es un claro prototipo del sujeto que existe inauténticamente: Un tipo que ve como la vida se le escurre como en un colador sin poder evitarlo porque además es cobarde. Un tipo que dice lo que hay que decir, que hace lo que se dice que hay que hacer, que trabaja como hay que trabajar (es decir pasando más tiempo en una oficina que con los que quiere), y que tiene plena conciencia de que sus días son una repetición de lo mismo con ligeras o nulas variantes y que además desarrolla una vocación patética voyerista, debido quizá, a lo insignificante de su propia vida. Un tipo que ve a la muerte tan lejana que no se da cuenta de que cada minuto que transcurre en su reloj tiene una densidad ontológica valiosísima.
Un tipo, que para nuestro terror, si nos descuidamos es posible que habite en nuestros espejos.
Es la historia de un hombre cualquiera que ante la lucidez del horror de su vida, pretende seguir un plan para escapar de ella, no sin contrariedades, pues es una historia en la que nos encontramos con los celos, la apatía, el silencio del cobarde, la inseguridad, el miedo, la angustia, con la muerte, pero también con la esperanza, porque a pesar de presentarnos una vida intrascendente, no la descalifica; sino que como un farol en las tinieblas aparecen en la novela éstas líneas: “Cuando las cosas no van como esperamos, nos empecinamos en cambiar de personajes, cuando lo único que hay que hacer es cambiar de historia.”



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miércoles 20 de enero de 2010

Hablemos de Haití, ¿por qué no? si todo el mundo lo está haciendo


Y sin embargo, cuanto mejor hubiera sido hacerlo antes de que la tragedia y el caos se apoderaran de la isla. Ojalá hubiésemos tenido o tuviésemos lucidez colectiva sobre el concepto del verbo “prevenir”. Y ante alguna ceja levantada, quiero aclarar que no hablo de haber prevenido el terremoto en cuanto a catástrofe natural, ante esas cosas somos vulnerables todos y a veces hasta da la impresión de que ni las deidades pueden intervenir. ¿Entonces prevenir qué? Pues seguramente podrían haberse hecho muchísimas cosas, mejoras en la infraestructura del país, las instituciones gubernamentales podrían haber estado mejor organizadas, la cooperación internacional hubiera sido de gran beneficio si se hubiera organizado y recibido durante el tiempo de bonanza de Haití (como si eso realmente alguna vez hubiera existido en el país más pobre de América)

Vamos, que los problemas de Haití no empezaron con el terremoto, tomando en cuenta la pobreza extrema, corrupción, ingobernabilidad, desnutrición, narcotráfico etc, etc, etc. que desde hace mucho tiempo tienen infestada la isla. ¿Por qué nadie hizo nada para ayudar a Haití antes? Me refiero a la gente con la capacidad de ayudar, a la cooperación internacional, a los gobiernos del primer mundo y ¿por qué no? a los granos de arena de millones de personas que ahora envían uno o dos euros para ayudar y que no les afecta en nada hacerlo. Pues que pasa lo de siempre, que a todos nos vale un bledo lo que le pasa a los demás, hasta que los tenemos metidos en los medios llorando una tragedia que nos conmueve las entrañas y nos hace pensar en nuestra propia vulnerabilidad. Pero las noticias pasan, otras tragedias suceden y cambia nuestro lente. ¿De quién hablamos ahora?

Lo que pasó en Haití, ya no se puede cambiar pero ojalá que la ayuda que reciban sea por lo menos suficiente para dar un poco de esperanza y reconstruir, si se puede, la isla y también los sueños de los millones de ciudadanos que ahora no son más que vagabundos. Pero en mi mundo utópico e idealista por elección, esto serviría para que los humanos nos diéramos cuenta de que somos en realidad todos hermanos más allá de la retórica y nos ayudáramos unos a otros, no a detener terremotos, pero sí a consolidar las sociedades para que las consecuencias de tragedias como éstas fueran menos catastróficas. Para tendernos la mano, no sólo en momentos críticos como estos, sino en todo momento para garantizar que todo ser humano tuviera el derecho de vivir dignamente. Eso no es tan difícil, si los que tienen el poder para hacerlo tuvieran esa conciencia.

Puesto que hoy nos lamentamos por Haití, pero y si estuviera por ocurrir un terremoto en Guatemala, o en Honduras, o en otro país en “vías de desarrollo”, ¿Se podrían tomar medidas preventivas para menguar posibles daños? Seguramente que sí, ¿por qué no se hace algo entonces? ¿Por qué no hablamos un poco de los desamparados de este mundo?, o mejor todo el tiempo, hasta que no existan más desamparados.






martes 19 de enero de 2010

Reseña sobre Avatar



La experiencia gráfica en 3D de Avatar definitivamente es uno de los sobresalientes innegables de la película, aunque habrá personas que como yo, al verla serán objetos de vértigo y quizá de dolor de cabeza durante algunos momentos, pero vale la pena, pues la historia tiene puntos tan destacables que resulta fácil comprender el que ésta película sea de las más taquilleras de la historia, más allá de la innovación gráfica. Y es ahí en donde quiero mantener el enfoque de esta reseña. En primer lugar nada de nuevo tiene ver a los hombres conquistando territorios y expropiando nativos, de manera que no sorprende encontrarlos haciendo lo mismo en el 2,154 (año en el que se posiciona la historia). La genialidad de la película entonces, yace sobre el mundo de Pandora, sus animales exóticos, sus plantas fantásticas, la interrelación de sus ecosistemas, sus habitantes y lo que el conjunto de ello tiene para decirnos. En Pandora todas las cosas están íntimamente ligadas unas con otras, todo forma parte de una unidad que se hace evidente a lo largo de la película, los seres poseen la capacidad de conectarse físicamente unos con otros a través de un órgano insólito al que llaman “Queue” semejante a una flor. (Ese acto de unirse físicamente es casi equivalente a la sexualidad humana en el sentido espiritual de la expresión y que además no está limitada por género, especie o por fines reproductivos) En este sentido James Cameron ha graficado lo que se ha dicho en tantas filosofías acerca de la unidad de los entes y las cosas, de la materia y lo metafísico, filosofías como la del Panteísmo o el Budísmo lo han dicho siempre, grandes filósofos como Hegel o el contemporáneo Ken Wilber quien también escribió sobre ello en su libro "Breve historia de todas las cosas" y Avatar lo dosifica y lo hace popular para las masas de una manera sorprendentemente digerible, creíble y sencilla. En la escena en que Neytiri (princesa del clan Omaticaya de los Na’vi) mata a un animal al que denominaré un “galgo pandoriano”, lo hace para...



miércoles 16 de diciembre de 2009

Resumiendo


“Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego.” Aute

Hoy me encuentro de nuevo con el paso del tiempo y el latir de mi existencia, temblorosa voy repasando ante el espejo el misterio más fundamental de lo esencial de vivir, porque es evidente que estoy aquí, pero sigo careciendo de rutas pasadas concretas y más aún de caminos venideros exactos. Todo es impreciso, intuitivo, místico.

Me resulta ocioso y a la vez imposible de evitar el cuestionar la función que desempeña mi propia existencia dentro del devenir del sujeto histórico tal como lo concibió Hegel, porque por alguna razón que no logro formalizar del todo me ilusiona puerilmente la idea del sentido exacto, de la precisión de un plan divino que bien podría ser falso y demostrar únicamente el caos nitzchiano del universo.

Resumiendo, veintiséis años de conciencia parcial, quién sabe cuantos más yacen y se recrean en el inconsciente. Recuerdos vagos de una niñez temprana fragmentada entre lo bucólico de la inocencia y la nostalgia de lo indefenso. Un camino adolescente absolutamente prescindible de lo que la eternidad me revela importante y fuertemente marcado por el conocimiento nada teórico de la pulsión de muerte, una cadena de momentos casuales, independientes, que colisionan unos con otros contrastando una vida, mi única vida llena de personajes que acaso todos desembocan en lo que soy ahora. Melancolía, sobre todo mucha melancolía, porque sí, la vida pesa y es absurda. Pero claro que la viviría de nuevo sólo por ver sus ojos inmensos incrustados en la belleza única del universo, y porque en el fondo es hermosa y se entiende porque los organismos se aferran a ella, se prolongan y se inmortalizan de todas las maneras posibles. Estar vivo es la paradoja más inmensa de la que tantos y tanto nos hemos ocupado y vamos sospechando cosas, o acaso recordándolas, por ejemplo que lo importante nunca es lo tangible o que fuera de toda esa realidad señalizada, etiquetada, y llena de signos hay un nivel más auténtico, natural y al final de cuentas entrañable a la existencia misma. Soplar una vela en una tarta, pedir un deseo: nimiedades capaces de hacernos olvidar que en un siglo todo será polvo, todo será nada. Sería más conveniente enfrentarse a este instante con todo lo que trae consigo, a la vida que sigue siendo vida porque palpita en este segundo, ahora que soy capaz de reírme de mi propia ambigüedad, y de atreverme a abrirme una senda porque me he desviado voluntariamente de los caminos establecidos, al final todos llegaremos a Roma, por lo tanto que la vida sea a mi manera. Lo siento por mis padres que mientras vivan llevarán sobre ellos la cruz de mi locura, porque en el fondo quisieran que viviera la vida de la manera que se supone hay que vivirla, esto es siguiendo todos los estatutos socialmente aceptados, pero la apacibilidad para mí ya es tarde, para mi la vida ya no es comodidad, ni es una ruta predeterminada para llegar a la felicidad, para mi la vida es riesgo, es vivir intensamente y con todos los sentidos expuestos a todo lo que se desprenda de ella, para mi la vida se resume en este único momento en el que soy capaz de ser la vida misma resuelta a seguir experimentándose crítica, poética y evolutivamente. Y en medio de todo poder sonreír maliciosamente frente al espejo inventando futuro.

domingo 22 de noviembre de 2009

Microrrelatos: ágiles ficciones

“El microrrelato prefiere el pensamiento a la acción, la sonrisa descreída a la verborrea justificadora. El microrrelato parece estar siempre de vuelta de todo, haberlo leído todo y ahorra palabras dialogando tácitamente con otros textos. El microrrelato es familia política de la narración convencional y pariente consanguíneo de la poesía, con quien comparte juegos de palabras y elocuentes silencios.” Javier Almuzara

El ruido

Volvió de madrugada midiendo los pasos e introduciendo la llave en el cerrojo con extremo cuidado para evitar anunciar su llegada, un gato asustado saltó de una lata de basura provocando un ruido estrepitoso que fue amplificado por el silencio. ¡Cállate, la vas a despertar! le dijo con ira. El felino noctívago lo observó con cierta conmiseración, si supiera que ya nadie lo espera, maulló mientras proseguía su camino.

Facebook

-Desde que abrí una cuenta en facebook presiento que alguien me espía.

-Cariño, para eso es facebook.

-Ah, entonces está bien.

Procedencia

Cuando se subió al tren se sintió feliz de partir de aquella maldita ciudad. Al paso del tiempo, quizá de los años, en algún atasco del tráfico y entre la aridez de la premura alguien de entre la multitud le gritó “maldito”, no pudo responder, se sintió desnudo, alguien había descubierto su procedencia.

Revelación

La vio y supo de inmediato, con el corazón sobresaltado, que era ella a la que amaría por siempre pero cuando despertó no recordaba su rostro.

Recuerdo

Las violetas se marchitaron, se las entregó muertas. ¿Por qué me das éstas flores muertas? Preguntó ella indignada, porque seguramente no recuerdas cuantas veces te he traído flores pero nunca se te olvidará el día en que te las traje muertas, respondió él.

Más allá de la ventana

-No me interesa una relación formal –decía ella con un semblante de duquesa- he pensado que es mejor disfrutar de los cortejos sin caer en ansiedades. Sí, tienes razón –le respondió él- por lo menos mientras seas joven y bonita. Ella se quedó callada por un rato con la mirada puesta sobre la espesura del bosque más allá de la ventana. Sí, me casaré contigo, dijo finalmente.

El duelo

El primero en disparar falló el tiro.

-¿Leíste el disparo memorable de Pushkin? Le preguntó el otro mientras suspiraba aliviado.

-No, pero ¿qué tiene que ver eso con este duelo? ¿Por qué no me disparas de una buena vez?

-Porque no estás para pensar en la muerte, vete y lee ese relato, pero ten cuidado de ser feliz, porque yo me lo he imaginado con un final distinto.

sábado 7 de noviembre de 2009

Sobre Brecht y Orión


Cosas elementales de la cotidianidad, el sonido de la persiana mientras sube con el alba, la desidia de las hojas entregándose al polvo, la caminata pausada del que no tiene a dónde ir, tu mirada ausente como dios de las penas de los hombres. El eco amplificado del 1940 de Brecht apoderándose de estos dominios, ¿para qué? quisiera decirle, lo único que queda es la poesía.
El viento que parece desprenderse de la furia de una tierra ultrajada, ansiosa por sacudirse y destrozar nuestros estúpidos deseos progresistas. Ayer, cuánta vida acumulada en cinco letras. Mañana, cuántas ansiedades golpeándose contra seis. Mi boca, tu cuerpo, el murmullo de lo intemporal filtrándose por debajo de la realidad. Una gota de vino que se derrama intencionalmente sobre el borde de la copa hasta llegar a tus manos, la calidez de las añejas noches de verano que se estancaron en Madrid se cuelan de pronto en la cotidianidad de los recuerdos y me dan sentido. Hoy, tres escasas letras para sostener la existencia, tres pilares que hacen esfuerzos indecibles por sostener la mirada pausada reclamando futuro. El frío que va haciéndose inmenso, el idilio del sonido de tu voz, las rendijas de los mundos paralelos, la noche llegando temprano estos días, mis ojos buscando misticismo en la estrella rosa de Orión, y al final de la conciencia el miedo terrible de despertar en soledad, otra vez.

domingo 25 de octubre de 2009

L'arte più elitario dalle arti



Anche se questo articolo è scritto in italiano, è destinato ad essere letto per Ispanico lettori, ciò che ho intenzione di fare è mostrare quello che accade nel arte più d'elite tra le arti: la musica classica. In genere la gente capisce piú della letteratura che quello che capisce della musica, soprattutto quando si parla di musica classica. Questo accade perché quando si parla di letteratura ci riferiamo immediatamente a una lingua e di una lingua come sappiamo si tratta di un sistema di segni, che deve essere imparato per essere compreso e utilizzato. Che cosa succede al 'leguna materna' è che il processo di apprendimento che si svolge in un po 'cosciente, quindi, si arriva a pensare a come naturale, ma non lo è.
Per quanto riguarda la letteratura, la conoscenza della lingua è lo strumento di base. Chi utilizza un determinato sistema di segni è scritto in un testo, capirà il suo significato, questo si deve aggiungere la difficoltà e la lunghezza del vocabolario che ha il testo e chi lo legge, la capacità di analisi, interesse e capacità di comprendere le figure retoriche, tropi, e così via. Ma in piani generali di chi legge un testo scritto nella loro lingua madre o in una lingua che hai imparato a posterori, sarà in grado di comprendere ad un livello di base, anche se forse non per eseguire un'analisi di vedere che, poiché richiede un altro processo che ha coinvolto studiosi e conoscitori della lingua e della letteratura.
Ma la musica classica è generalmente ricevuta con difficoltà, a un grado maggiore o minore a seconda della società in cui è esposta. La musica si sente alla radio e mass media, di solito cade in melodie molto ripetitive, ma alla fine dobbiamo prestare attenzione alle parole delle canzoni che ascoltiamo e queste si fireriscono alla lingua e non alla musica.
La musica è l'arte dei suoni, ed è anche formata e costituita da un sistema di segni deve essere inteso in profondità deve essere appresa, come con la lingua.
L'alfabeto musicale composto da sette note della musica, ma ci manca qualsiasi struttura interna del sistema di segni, che si formano con le frasi, che descrive i colori, raccontano storie, e così via. La musica come la lingua usa la grammatica e le sue tre rami principali: sintassi, semantica e morfologia.
Così la gente che non conosce la musica, si sente un brano musicale di Wagenr, Liszt o i più famosi, Mozart, Beethoven ecc. E questo può sembrare interessante o no, ma se non si conosce il sistema non riesce a capire che cosa rende un vero e proprio modo. Come con il linguaggio, tutti possono leggere e provare a leggere questo testo e la fonetica prodotti per il destinatario può, come o meno, ma se non si conosce la lingua italiana, il soggiorno in questo suona bene, o non ti piace il suono, ma non si capisce il significato. Spesso la gente dire che la musica è una parte fondamentale della sua vita, ma in realtà, la musica di solito sentito melodie sono poveri, affamati ed estremamente semplici frasi musicalmente.
Così è molto più facile per qualcuno a parlare di Borges e non Bach (alludendo alla relatività, ovviamente), perché il sistema di segni che è conforme alla musica, non è popolare, né è diffusa, o appreso spontaneamente come lingua madre, quindi speriamo di studio della musica o che hanno il desiderio di imparare ad ascoltare davvero. Così la musica (senza parole), come è musica classica per la grande maggioranza trovarlo noioso, poco comprensibili, ed elitario. Ma per chi ha speso tempo per imparare ciò che è strutturalmente potrebbe solo brivido, per esempio, davanti l'enormità e la tristezza, la descrizione dei sentimenti, l'intensità e le sfumature che si sviluppano nel intercorrere della narrazione musicale trovati nella storia raccontata nel preludio nella suite 5 per violoncello di Bach.
http://www.youtube.com/watch?v=sPY7xL1JItQ

sábado 17 de octubre de 2009

Mis memorias del subsuelo (Aludiendo a Dostoievski)



Regularmente utilizo el metro de Madrid, ahí coincido con centenares de rostros anónimos que se movilizan por la entrañas de la capital española, recorren pasillos, suben y bajan escaleras, caminan con premura, buscan salidas, observan mapas, se muestran abstraídos, pero quienes más captan mi atención son las personas, que al igual que yo, llevan un libro entre sus manos y van sumergidas en el mundo literario que se devela ante sus pupilas. Es verdad que España no es precisamente un país de lectores, y que la literatura aquí también forma parte de una subcultura de proscritos, apasionados por el arte y el mundo de las letras, y que muchos de los libros que la gente va leyendo son pseudo-literatura, pero comparado con otros países, como Guatemala, la diferencia es abismal, y bajo esa comparación el hecho de que me encuentre con una cantidad considerable de ojos atrapados en las letras, independientemente de lo que leen, resulta reconfortante.
Dadas las circunstancias audiovisuales en las que transcurre el mundo, la literatura enfrenta nuevos desafíos, cada vez hay más personas pasando más horas viendo televisión y menos leyendo libros, esto tristemente responde al hecho de que vivimos en sociedades acomodadas en lo automático, lo cual alegrará a los nuevos proyectos de la domótica pero no a los apasionados de la literatura. Vivimos en la época de la papilla: la gente está muy deslumbrada y acostumbrada a los controles remotos, al horno microondas, a la comida instantánea, a perder veinte libras en dos días, a visitar quince países en diez, a aprender un idioma en tan sólo un mes, y lo que está por venir: ventanas que se abren con un chasquido de dedos o que se oscurecen o aclaran con tan sólo tocar el cristal (evitando el uso de cortinas o persianas), autos que se conducen solos, etc. Pareciera que todo es cuestión de acortar el tiempo y minimizar al máximo, sino eliminar en su totalidad, el esfuerzo de cualquier proceso. La literatura, en cambio, siempre requerirá esfuerzo y tiempo, por ello, disfruto tanto los lapsos en el subsuelo porque ahí parece como si el tiempo se estancara por el rato en que la gente va de un destino a otro y les es posible leer. En las salidas, al terminar de subir las gradas, cuando empieza a verse la calle, lo coches, la vida, veo como se van cerrando los libros y la gente pareciera volver a la realidad, a esa realidad que por un momento fue poesía y me invade la nostalgia.

sábado 10 de octubre de 2009

Para vivir...

(Sun breaking through the fog - Claude Monet)

El porqué de que te busque en las hojas de los árboles y en el pedazo de nube peregrina, alargada, blanquecina y rala que se desprende de un cielo grande y espeso que se mueve lento y que la deja ir desprendiéndose de él, sin prestarle tanta importancia, como el mar deja huellas húmedas sobre la arena. Quizá no haya otra manera de vivir para mí, quiero decir en realidad vivir, porque ya se sabe que vivir es un verbo utilizado a la ligera, y que también se le llama vivir a tantas cosas que son completamente opuestas a la vida, pero quién soy yo para hablar de contrariedades, será mejor hablar de las hojas, de las hojas del árbol que me recuerdan tanto a ti, será porque cuando eran verdes se asemejaban a tus manos bucólicas, llenas de color, creándolo todo. Y ahora que son naranja, se asemejan tanto a tus labios sobrios, como un atardecer de acuarelas mate profundamente irresistible.
La tierra sigue forjando su vereda en el mismo oscuro, pantanoso y cuestionable umbral de motivos, los ojos famélicos, la multitud de manos ensangrentadas de guerra y cataclismos, los vientos feroces, la explotación del hombre por el hombre, esas cosas que te ponen a pensar y te dejan sumido en la más completa tristeza, esa tristeza que oprime el pecho de los seres sensibles y les hace cuestionarse duramente su propia existencia, y de pronto tus ojos colosales, acaso enclaustrados en tu rostro, se parecen tanto al rayo de luz brillante y lleno de partículas que se cuela por el dintel de la ventana y alumbra a manera de reflector el banco en el que te pienso, y se me escapa una sonrisa, como si en el noveno circulo dantesco en el que solemos habitar fuesen posibles las sonrisas, y tú me provocas miles, genuinas y amables, ¿cómo pues habría de tener otra manera de vivir, sino así, buscándote en las hojas?

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