
Cosas elementales de la cotidianidad, el sonido de la persiana mientras sube con el alba, la desidia de las hojas entregándose al polvo, la caminata pausada del que no tiene a dónde ir, tu mirada ausente como dios de las penas de los hombres. El eco amplificado del 1940 de Brecht apoderándose de estos dominios, ¿para qué? quisiera decirle, lo único que queda es la poesía.
El viento que parece desprenderse de la furia de una tierra ultrajada, ansiosa por sacudirse y destrozar nuestros estúpidos deseos progresistas. Ayer, cuánta vida acumulada en cinco letras. Mañana, cuántas ansiedades golpeándose contra seis. Mi boca, tu cuerpo, el murmullo de lo intemporal filtrándose por debajo de la realidad. Una gota de vino que se derrama intencionalmente sobre el borde de la copa hasta llegar a tus manos, la calidez de las añejas noches de verano que se estancaron en Madrid se cuelan de pronto en la cotidianidad de los recuerdos y me dan sentido. Hoy, tres escasas letras para sostener la existencia, tres pilares que hacen esfuerzos indecibles por sostener la mirada pausada reclamando futuro. El frío que va haciéndose inmenso, el idilio del sonido de tu voz, las rendijas de los mundos paralelos, la noche llegando temprano estos días, mis ojos buscando misticismo en la estrella rosa de Orión, y al final de la conciencia el miedo terrible de despertar en soledad, otra vez.
El viento que parece desprenderse de la furia de una tierra ultrajada, ansiosa por sacudirse y destrozar nuestros estúpidos deseos progresistas. Ayer, cuánta vida acumulada en cinco letras. Mañana, cuántas ansiedades golpeándose contra seis. Mi boca, tu cuerpo, el murmullo de lo intemporal filtrándose por debajo de la realidad. Una gota de vino que se derrama intencionalmente sobre el borde de la copa hasta llegar a tus manos, la calidez de las añejas noches de verano que se estancaron en Madrid se cuelan de pronto en la cotidianidad de los recuerdos y me dan sentido. Hoy, tres escasas letras para sostener la existencia, tres pilares que hacen esfuerzos indecibles por sostener la mirada pausada reclamando futuro. El frío que va haciéndose inmenso, el idilio del sonido de tu voz, las rendijas de los mundos paralelos, la noche llegando temprano estos días, mis ojos buscando misticismo en la estrella rosa de Orión, y al final de la conciencia el miedo terrible de despertar en soledad, otra vez.
1 comentarios:
ta chingón, andamos desgarradores estos días vaa jejeje abrazouuuuu
Publicar un comentario en la entrada