Espacios sólidos de tiempo que se van perdiendo entre los segundos más recientes, la memoria es una cosa innecesaria a veces, sobre todo cuando está atascada de recuerdos, que no son otra cosa que la propia percepción de algo que en realidad pudo haber sido completamente disímil, atascada de imágenes encargadas de torturar el único tiempo que es valido, y es éste segundo que se muere apresuradamente remembrando segundos más fétidos y antiquísimos de lo que él mismo podría imaginar.
Entonces hoy he decidido no recordar nada, ni hacerle tributo a ningún momento sublime del pasado, ni intentar cristalizar ninguna lágrima que provenga de la alegría o la tristeza añeja; y hacer así de este preciso momento, en el que las letras se escabullen de mis dedos para ser plasmadas, un momento independiente de todos los demás momentos, en un momento que se complemente en sí mismo, que encuentre principio y fin en sus propias sílabas, que no forme parte de mi historia, ni de las fotografías y postales mentales que me cubren en las reminiscencias, que no sea un recuento de la felicidad o la nostalgia vivida. Que éstas letras provengan de un momento en el que no existe nada más, ni si quiera mi nombre, o el tuyo que suele ser tan denso, sino que sea un respiro nada más, una mirada a la vida sin ningún prejuicio establecido, sin sonrisas y sin añoranzas, insípido como el pan sin levadura, suelto como átomo en el universo, capaz de ser todo y ser nada a la vez, que éste momento que se cuela entre mis dedos sea capaz de hablarte de todo lo que no hay, y de todo lo que tu esencia muere por saber, pero que no se ancle a nada, que viva libre en el paraíso de las letras, y que no sea posible atribuirle ningún sentimiento, más allá de la libertad que desea, que estás letras sean todo lo que yo no soy, todas las posibilidades que nunca he tomado y nunca tomaré, que recorra toda la vida que no me pertenece, que respire todo el aire que nunca estará en mis pulmones, y que muera así, independiente de mi, carente de historia, y sin nunca haber estado comprometido con todos los ayeres que he guardado en el cajón, y que un momento más tarde, inevitablemente, tendré que abrir.
Nota: Agradecimiento especial a Claudio Baglietto, quién en colaboración con el frío insólito de Miami, me hicieron actualizar el blog.
Entonces hoy he decidido no recordar nada, ni hacerle tributo a ningún momento sublime del pasado, ni intentar cristalizar ninguna lágrima que provenga de la alegría o la tristeza añeja; y hacer así de este preciso momento, en el que las letras se escabullen de mis dedos para ser plasmadas, un momento independiente de todos los demás momentos, en un momento que se complemente en sí mismo, que encuentre principio y fin en sus propias sílabas, que no forme parte de mi historia, ni de las fotografías y postales mentales que me cubren en las reminiscencias, que no sea un recuento de la felicidad o la nostalgia vivida. Que éstas letras provengan de un momento en el que no existe nada más, ni si quiera mi nombre, o el tuyo que suele ser tan denso, sino que sea un respiro nada más, una mirada a la vida sin ningún prejuicio establecido, sin sonrisas y sin añoranzas, insípido como el pan sin levadura, suelto como átomo en el universo, capaz de ser todo y ser nada a la vez, que éste momento que se cuela entre mis dedos sea capaz de hablarte de todo lo que no hay, y de todo lo que tu esencia muere por saber, pero que no se ancle a nada, que viva libre en el paraíso de las letras, y que no sea posible atribuirle ningún sentimiento, más allá de la libertad que desea, que estás letras sean todo lo que yo no soy, todas las posibilidades que nunca he tomado y nunca tomaré, que recorra toda la vida que no me pertenece, que respire todo el aire que nunca estará en mis pulmones, y que muera así, independiente de mi, carente de historia, y sin nunca haber estado comprometido con todos los ayeres que he guardado en el cajón, y que un momento más tarde, inevitablemente, tendré que abrir.
Nota: Agradecimiento especial a Claudio Baglietto, quién en colaboración con el frío insólito de Miami, me hicieron actualizar el blog.