martes 19 de enero de 2010

Reseña sobre Avatar



La experiencia gráfica en 3D de Avatar definitivamente es uno de los sobresalientes innegables de la película, aunque habrá personas que como yo, al verla serán objetos de vértigo y quizá de dolor de cabeza durante algunos momentos, pero vale la pena, pues la historia tiene puntos tan destacables que resulta fácil comprender el que ésta película sea de las más taquilleras de la historia, más allá de la innovación gráfica. Y es ahí en donde quiero mantener el enfoque de esta reseña. En primer lugar nada de nuevo tiene ver a los hombres conquistando territorios y expropiando nativos, de manera que no sorprende encontrarlos haciendo lo mismo en el 2,154 (año en el que se posiciona la historia). La genialidad de la película entonces, yace sobre el mundo de Pandora, sus animales exóticos, sus plantas fantásticas, la interrelación de sus ecosistemas, sus habitantes y lo que el conjunto de ello tiene para decirnos. En Pandora todas las cosas están íntimamente ligadas unas con otras, todo forma parte de una unidad que se hace evidente a lo largo de la película, los seres poseen la capacidad de conectarse físicamente unos con otros a través de un órgano insólito al que llaman “Queue” semejante a una flor. (Ese acto de unirse físicamente es casi equivalente a la sexualidad humana en el sentido espiritual de la expresión y que además no está limitada por género, especie o por fines reproductivos) En este sentido James Cameron ha graficado lo que se ha dicho en tantas filosofías acerca de la unidad de los entes y las cosas, de la materia y lo metafísico, filosofías como la del Panteísmo o el Budísmo lo han dicho siempre, grandes filósofos como Hegel o el contemporáneo Ken Wilber quien también escribió sobre ello en su libro "Breve historia de todas las cosas" y Avatar lo dosifica y lo hace popular para las masas de una manera sorprendentemente digerible, creíble y sencilla. En la escena en que Neytiri (princesa del clan Omaticaya de los Na’vi) mata a un animal al que denominaré un “galgo pandoriano”, lo hace para...



...salvarle la vida a Jack (un humano que, por cosas del azar, yace tendido en una cama parecida a una cama de bronceado, y a través de la cual su espíritu e intelecto puede internarse en el cuerpo de un Avatar, que no es otra cosa que un cuerpo modificado genéticamente y concebido in vitro en una especie de incubadoras gigantes con ADN humano y ADN de los Na’vi o los nativos de Pandora. Y le permite experimentar el mundo de Pandora en toda su extensión) Él agradece la salvación, pero ella se muestra visiblemente irritada y le reprocha el que de gracias por algo que a ella no le parece más que triste. Ese “galgo pandoriano” no tendría porqué haber muerto. Ella comprende que ese galgo formaba parte del todo, y de ella misma, y que al matarlo no estaba matando a un ser del todo externo a ella. Esa escena no hace más que golpear sutilmente el ego humano. Pero no se queda ahí, la historia también nos enfrenta con la ambición y la crueldad humana de tal manera que nos hace sentirnos del lado de los na’vi, queremos que venzan por encima de la raza humana, de alguna manera traicionamos junto con Jack nuestra propia especie, y ese juego psicológico abre el umbral a muchos cuestionamientos que devolviéndonos al plano cotidiano está lleno de aristas para repensar quienes somos. La historia está estructurada de tal forma que no deja lugar a cabos sueltos, la escena en que los Na’vi y Jack intentan salvar a la científica Grace a través de conectarla a la deidad Eywa y traspasar permanentemente su espíritu e intelecto a su Avatar, es la columna vertebral del final de la película. La película también muestra un lado rosa, a lo Pocahontas, que sin embargo no tiene una connotación kitsch, sino más bien delinea como en toda gran historia la existencia ineluctable del amor. Además es esperanzadora pues nos recuerda que en medio de lo belicoso, egoísta, superficial y poco sensible del colectivo humano, hay algunos capaces de ver más alla de lo visible, de decir no ante las injusticias, y de buscar otros caminos aunque eso implique traicionar su propia especie. Pero quizá lo más importante y significativo de la película en sí, es que nos cuenta que finalmente en el 2,154 habremos encontrado vida intelectual extraterrestre y tal como lo habíamos imaginado son seres más avanzados que nosotros, pero ese avance intelectual no coincide con el avance tecnológico y técnico que esperaríamos, sino que es una especie superior en cuanto a su avance espiritual, su retorno a la naturaleza y a lo básico de la vida, y su elevado nivel de conciencia. Y eso confronta duramente nuestro concepto de lo que significa ser más avanzado.
Avatar para muchos será tres horas de buen entretenimiento y una buena experiencia gráfica, pero para los que nos gusta ver el otro lado de las cosas, está película va mucho más lejos y definitivamente no puede pasar desapercibida.

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