sábado 1 de mayo de 2010

Nostalgia del Presente

La nostalgia me provoca muchas cosas, pero sobre todo tiene una conexión inmediata con los momentos en que las letras se me deslizan espontáneas y crean figuras inteligibles cuando caen abruptamente sobre cualquier pedazo de papel que atina a recibirlas, caen esparcidas como una mancha de café, o como las hojas desordenadas de un árbol que ha sido sacudido por un fuerte viento. Yo juego a verles forma, a inventarles un rostro, como aquel juego infantil de ver a un lagarto abriendo las fauces en una nube, o de sorprenderse ante la expresión mítica del rostro que se dibuja en las grietas de algunas piedras. Pero en el fondo es sólo nube, y es piedra, y es mancha y son letras y son hojas, cada una por su lado sin buscarse rostro y sin siquiera pretender tenerlo, es la nostalgia, aventurera, la que hace conexiones entre unas y las otras, la que crea puentes colgantes con pequeños y añejos trozos de madera entre los puntos imaginarios de las letras y les inventa formas. A mí, sin embargo, la nostalgia últimamente no me acompaña vestida de pasado, justamente ahora me visita sonriente, contemporánea, tan actual, tan llena de vida que parece a penas haber nacido, es ese tipo extraño de nostalgia que no sabría siquiera como interpretarla si no hubiera hablado de ella un Borges, si no hubieran tus ojos inventando felicidad, y que me sería maravillosamente inútil y acaso absurda si el bicho hubiera ya dejado de andar.

3 comentarios:

El llano en llantas dijo...

Cuanta fe poética, ojalá no la pierdas.

juanadearte.

Lucia Ochoa-Figueroa dijo...

juanadearte: Gracias por tu visita y tu comentario.

Joseaugusto Mejía dijo...

Y el bicho sigue andando... ya más de un año sin posarse en estas páginas para guiarte la mano que sueña dejándonos tus letras. Estoy seguro que habrá de regresar a poseer el vientre de tu tintero. Seguramente su retorno coincidirá con el cambio que pronto harás a la postal que ilustra la ciudad de dónde emanan tus palabras.

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