jueves 18 de febrero de 2010

Reseña de la novela "El Bolígrafo De Gel Verde" de Eloy Moreno


El bolígrafo de gel verde del escritor español Eloy Moreno, es una novela de carne y hueso en la que a través de sus páginas nos encontramos con personajes de los que abundan en el mundo, que viven en medio de la rutina, el trabajo, el tedio, y la monotonía. Personajes que, teniéndolo todo, no tienen nada.
Una novela que me hizo pensar en Martin Heidegger, el filósofo más importante del siglo XX, quién clasificó la existencia humana en dos categorías: la existencia auténtica y la existencia inauténtica.
Para no entrar en explicaciones filosóficas complejas, diremos que el protagonista de dicha novela es un claro prototipo del sujeto que existe inauténticamente: Un tipo que ve como la vida se le escurre como en un colador sin poder evitarlo porque además es cobarde. Un tipo que dice lo que hay que decir, que hace lo que se dice que hay que hacer, que trabaja como hay que trabajar (es decir pasando más tiempo en una oficina que con los que quiere), y que tiene plena conciencia de que sus días son una repetición de lo mismo con ligeras o nulas variantes y que además desarrolla una vocación patética voyerista, debido quizá, a lo insignificante de su propia vida. Un tipo que ve a la muerte tan lejana que no se da cuenta de que cada minuto que transcurre en su reloj tiene una densidad ontológica valiosísima.
Un tipo, que para nuestro terror, si nos descuidamos es posible que habite en nuestros espejos.
Es la historia de un hombre cualquiera que ante la lucidez del horror de su vida, pretende seguir un plan para escapar de ella, no sin contrariedades, pues es una historia en la que nos encontramos con los celos, la apatía, el silencio del cobarde, la inseguridad, el miedo, la angustia, con la muerte, pero también con la esperanza, porque a pesar de presentarnos una vida intrascendente, no la descalifica; sino que como un farol en las tinieblas aparecen en la novela éstas líneas: “Cuando las cosas no van como esperamos, nos empecinamos en cambiar de personajes, cuando lo único que hay que hacer es cambiar de historia.”



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